Mi abuelita había muerto cuando tuve meses de nacido, pero mi abuelo vivía y nos reunió en las noches alrededor de las fogatas, contándonos cuentos y anécdotas de su vida .Había estado en la guerra, era bohemio y se movilizaba a caballo, único patrimonio que tenia, fumaba puros, como él los llamaba hechos de boñiga de burro secada al sol y luego envuelto en papel de despacho o papel de Biblia por que decía que este papel era mejor para hacer los puros, pienso que casi todos los adultos del lugar hacían lo mismo, es decir, fumaban esta clase de puro.
Mi abuelo tenía la barba y el pelo blanco, era alegre, conservador, con tez aceitunada y cuerpo tostado por el sol. Había perdido un ojo según él, en los, conflictos que se suscitaban en el norte, con el vecino país del Ecuador. Usaba un gran sombrero de paja se pasaba la vida visitando a las familias y amigos, haciendo una rutina de este hábito para sobrevivir.
No salía de El Tamarindo, y envejecía con sus recuerdos; tenía en el rostro la marca del sufrimiento, el abandono y soledad de este pueblito que se había paralizado en el tiempo, suspendido en la inercia de sus gentes explotadas, viviendo en chozas de quincha y de barro con sus burros, cabras; y trajinado por los soldados de los diferentes cuarteles situados entre Sullana y Talara que daban vueltas por el pueblito, esperando que los churres(niños) sean jóvenes para enrolarlos en sus filas o también, echándoles el ojo a las jóvenes para hacerlas sus mujeres. Por que las mujeres de mi pueblito son muy bonitas.
La necesidad era tan grande que no había alternativa, o se era soldado o se moría uno de hambre en los trabajos mal remunerados en la hacienda del patrón. Mi abuelo era una persona muy especial para mí. También me recuerdo que mi abuelo me llevava de tiempo en tiempo a las mesadas que se realizaban al entorno del pueblo en los arenales cerca la dunas para protegerse del viento.
Estas tenidas tenian por objectivo estar en contacto con los espiritus de los ancestros (los Tallanes) y por este motivo cada uno portaba una manta pre-inca que se habian obtenido a travez de los Huaqueos que se realizanban clandestinamente por la gente de mi pueblo. También portaban la posima allucinogena que se preparaba a base de un cactus llamado San Pedro.
Segùn los chamanes esta posimas se tomaban para reactivar la facultades psysiquicas y mentales adquiriendo de este maniera los poderes que ellos utilizaban para curar en el caso de los chamanes blancos y para hacer mal por los chamanes negros. Me recuerdo una tarde quando mi abuelo y el resto del circulo de chamanes estaban en trance yo senti como un fuerte viento que se manifestaba como un remolino entorno del grupo y ese momento comensaron a proferir palabras en idiomas que no entendia.
Se hiso un silencio y despues senti como un lucha y sonidos de sables en el aire, en ese momento yo vi los espíritus del grupo que luchaban con otros spiritus que yo no conocia. Era este experiencia tan impactante que me senti como petrificado. Yo no sé cuanto tiempo duro esta lucha, pero si observé que de un momento a otro todo quedo en silencio.
Vi al grupo sentados formando un circulo todavia en trance, a medida que el effecto de la posima allucinogena pasaba poco a poco ellos iban volviendo a la normalidad. En este momento tambien observé que en la claridad del desierto por la luna llena pasaban veloces bolas de fuego cerca de nosotros en el desierto de arena.
Cuando mi abuelo salio del trance le conte lo que habia visto, entonces el me digo que habia avido una interferencia por los enemigos del otro lado del rio Chira de un pueblito llamado La Huaca, y me comento que de tiempo en tiempo este grupo de chamanes tenian que .reunirse en el desierto, para protejer ala gente de estos estos brujos, que se dedicaban a las artes maléficas.
Entonces para mi gran surpresa vi algunos de los del circulo que estaban heridos y sangraban. Terminada esta tenida que se realizaba de tiempo en tiempo para curar a las personas enferma de mi pueblo, cada uno se levanto cargando su tejido pre-inca y caminaron en direccion de mi pueblo El Tamarindo.
Mi abuelo me tomo de la mano y yo senti como uno corriente suave y agredable por todo mi cuerpo, y camine en silencio pensando en todo lo que habia pasado y aceptar de esta manera el folklore de mi pueblo El Tamarindo. www.lulu.com/rodolfo-rios www.amazon.com Beyond Obscurity
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